viernes, 6 de mayo de 2011

0. Comienzo de una historia distinta a las demás


PRÓLOGO


El mundo tal y como lo conocéis ha ido evolucionando con el paso de los años y la mente humana se ha ido alejando de las creencias que le acompañaban. Miles de leyendas se pierden en el olvido por culpa de la sociedad que envuelve al individuo hasta conseguir dominarlo y robarle su propia esencia de vida, robots de la estructura, simples peones del sistema. Economía, salud, dinero, bienestar… ideales comunes que forman a la mente desde su nacimiento y les acompañan en todo su proceso constructivo. Crecéis según la sociedad os indica, dejando atrás tantos años de existencia, centrándoos únicamente en vosotros mismos, en llevar una vida lo mejor posible. La historia se ajusta en el día a día del individuo, olvidando los acontecimientos que han hecho posible la estancia en un mundo con bienes escasos para todos. La carrera por la subsistencia empezó hace muchos años, aunque sois ignorantes que vivís para esa supervivencia. Es cuando te encuentras realmente en apuros que recurres a esas leyendas olvidadas para encontrar un apoyo moral con el que seguir luchando, historias que dan un nuevo brillo a tu vida y ese pequeño empujón para seguir viviéndola. Si estas leyendas desaparecieran por completo, no quedaría nada más que una vida inmersa en lo cotidiano, sin sentido ni sabor, luchando hacia un final que no tendrá más remedio que llegar.

Es cuando tenéis miedo de mirar al frente que os aferráis al pasado, sin ganas de seguir caminando, temor de un futuro reservado del cual no se puede escapar, intentando agarrarse atrás para no caer en el abismo que os concierne. Es allí donde buscáis una vía de escape, un ligero atajo que os ayude a evitar la dureza de los acontecimientos. Pérdidas, pobreza, amores, salud, trabajo, inteligencia… Todo lo que se nos ofrece en esta vida lo hemos de devolver más adelante. Un ideal que infringe la moralidad del ser humano de querer vivir en un mundo tan insólito.

Es ahí cuando os acordáis de nosotros. Protección, bienestar, poder, belleza, inteligencia, control, fortuna, paz… ¿Quién os puede dar eso y más? Es entonces cuando necesitáis de nuestra ayuda y hacéis una llamada de desesperación urgente. Pero uno no puede hacer de esa voluntad sin un vínculo establecido con antelación. ¿Dónde estamos cuando se nos necesita? Es por eso que os recuerdo de vuestra ignorancia y olvido hacia nuestras historias, que rara vez nos hacen presentes en vuestra existencia pero que nos llevan al borde de la desaparición. El dejar atrás esas leyendas hacen que perdamos los lazos que nos unían y haga imposible una actuación premeditada. Cuentos. Fábulas. Leyendas. Historias. Podéis llamarlo de mil maneras, pero siempre acudís a nosotros cuando más os urge, al filo de la desesperación, en la más profunda desolación. Una simple frase y creéis haber sido bendecidos. Una sencilla oración que brota del alma y suena hasta el más recóndito lugar del universo, pidiendo ayuda, demandando protección. “Ángel de la guarda…” Ligeras palabras pero con una fuerza inigualable. Vuestros labios silabean oraciones con el fin de conseguir un propósito pero ignoráis cual fue el pacto que desde antaño nos ha mantenido unidos a vosotros. Pedís por vuestra boca cuando sois vosotros mismos los que pretendéis a nuestra desaparición. No se ignora algo que se desea. No se olvida algo que se quiere. Aspiráis a ser como nosotros cuando ignoráis de nuestra existencia.

Ángeles, brujas, dragones, seres mitológicos… Todos ellos olvidados, muertos en la memoria. Vanas creencias que dan lugar a la duda y el desconcierto. ¿Existieron alguna vez? Soporte de una fe que llega a consumirse en el interior de cada sujeto acabando como simples palabras escritas en textos de alguien, cuyo corazón goza de brindar un enlace primario con estos seres. Un vínculo establecido por la inexplicable ley del universo.

Humildes manifestaciones ante los ciegos de la realidad. Susurros al viento que se deshacen en la nada. Brotes de esperanza que mueren en la oscuridad de un corazón inexperto. Fuego que se sofoca en el interior de un cuerpo inerte a creencias más allá de su propia existencia. Esto es a lo que hemos aspirado a ser gracias a vosotros.

Pero algún día cambiarán las tornas y seréis vosotros los que os encontréis al borde de la extinción y será entonces cuando volvamos a  renacer, rogando nuestra aparición como acto de impotencia hacia un final inapelable. Y es ahí cuando haréis uso a nuestra llamada.

Ángeles guardianes. Querubines y Serafines. Potestades y Principados. Dominaciones y Virtudes. Y desde luego, a los Arcángeles. Una jerarquía divina que queda alejada de la mano del ser humano por su propia voluntad. Una fe ahogada por culpa de la sociedad que les corroe.

Y si has llegado a leer hasta aquí es porque tú también te encuentras en un momento de la vida en la que necesitas apoyarte en estas vagas creencias que hacen del dolor y la tristeza un sentimiento pasajero en el que temes hundirte.

Permíteme contarte una historia que te hará dudar de tu propia existencia como ser y plantear diferentes cuestiones sobre el entorno que te envuelve al que denominas “Realidad”. Tú mismo flotarás sobre la gran conocida palabra que conocemos como “mentira” y llegarás a un punto de donde no sabrás escapar, donde el desconcierto y la duda hará de tu mundo una existencia irreal.
Antes de nada recita conmigo:

“Ángel de la Guarda
Dulce compañía
No me desampares
Ni de noche ni de día”

Y nota como desaparece tu soledad mientras una extraña sensación te envuelve y te llena mientras te acompaña en la lectura de esta historia.

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